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Hemos llegado a unos grados y niveles de corrupción muy altos en la Dian, ya que la mafia la tiene cooptada y maniatada. Este panorama no requiere de soluciones con pañitos de agua tibia como cambiar de funcionarios y ya. Es un cáncer por extirpar, que requiere una operación urgente: crear una nueva aduana, separada de impuestos.
Tal y como está estructurada actualmente la aduana colombiana, se perdió lo que es su función principal; allí lo que prima es el recaudo y no encuentran sitio adecuado temas como el de valoración aduanera, clasificación arancelaria y otros temas que son esenciales a la función aduanera.
Así mismo, toda esta cadena ha terminado por afectar también a las autoridades, especialmente a la Polfa y, por ende, a la Policía Nacional.
Para crear una nueva entidad, se podría tomar como referencia a Estados Unidos que, desde el 11 de septiembre de 2001, la tiene asociada al tema de seguridad nacional. Esto tiene sentido dado que el tráfico de estupefacientes, armas, lavado de activos y contrabando, han permeado constantemente las aduanas del país y atentan contra la seguridad del país.
Este nuevo organismo podría analizar con más profundidad el tema de aduanas, con el anhelo de que sea más limpia, con profesionales capacitados y que sean bien remunerados. Esto, acompañado de un proceso de modernización, sistemas electrónicos e inteligencia artificial, como las aduanas más competitivas a nivel internacional, todo lo cual podría eliminar esas grietas donde la corrupción se ha filtrado.
De igual forma, cuando se lanzó el Decreto 659 para incluir la declaración anticipada obligatoria para las importaciones, se propuso que todas las funciones de control se realicen en los puertos y aeropuertos, donde precisamente están los mayores problemas de corrupción.
Estos temas estarán en el orden principal de nuestro próximo Foro de Importadores, que llevaremos a cabo el 26 de marzo en Medellín y el 27 de marzo en Bogotá. Es de suma importancia que el sector privado y el público participe en todas estas conversaciones, con los principales expertos en la materia.
Lo reiteramos alto y fuerte para que no se preste a equivocaciones o nos tilden de “apoyar o defender a los contrabandistas”: no estamos pidiendo que no haya control. Al revés, nuestro propósito es poder contribuir con las autoridades para que el comercio exterior pueda prosperar de la mejor manera, cumpliendo con todas las reglas de juego.
La aduana debe ser como un juez de un partido de fútbol, entre menos sea nombrada es porque está haciendo bien su trabajo. No como lo que ocurre ahora que todos quieren lavarse las manos, tratando de inculpar al uno y al otro, para salvar su pellejo.
Cuenten con Analdex en ese trabajo articulado entre lo público y lo privado, para que la aduana no sea un elemento más que vaya en contra del buen rendimiento de nuestro comercio exterior, que ya tiene que estar lo suficientemente alerta con lo que sucede a nivel geoeconómico en el mundo.