Analistas 01/03/2025

El extranjero como salvación

Juan Manuel Nieves R.
Estudiante de Comunicación Política
JUAN MANUEL NIEVES
La República Más

A comienzos de la década de 2000, la empresa Sofasa, representante de Renault en Colombia, lanzó por intermedio de una agencia una campaña publicitaria que causó revuelo; la estrategia giraba en torno a un personaje ficticio llamado Bob Harris, un estadounidense adinerado que, a través de anuncios en medios masivos, manifestaba su deseo de encontrar una mujer colombiana con quien formar una familia.

La campaña generó tal revuelo que las líneas telefónicas y la página web colapsaron ante la avalancha de respuestas, incluyendo propuestas de hombres y mujeres casadas.

La expectativa fue tan abrumadora que la fase inicial de la campaña, prevista para dos semanas, se acortó a una sola. Este fenómeno reflejaba el anhelo de muchos colombianos por mejorar su calidad de vida, incluso considerando la posibilidad de una relación con un extranjero como vía de escape.

Esta anécdota no solo refleja la ingeniosidad y efectividad de una campaña publicitaria bien ejecutada, sino también la desesperación y el anhelo de un futuro mejor que caracterizaba a muchos colombianos en ese momento.

A principios de los 2000, Colombia atravesaba una crisis profunda: el conflicto armado interno, el narcotráfico y la inseguridad eran parte del día a día de muchos. En este contexto, la figura de un extranjero millonario ofreciendo una vida mejor resonó fuertemente con aquellos que buscaban una salida a su difícil realidad.

Si hoy, en 2025, se lanzara una campaña similar, es probable que genere un impacto comparable o incluso mayor. La percepción del extranjero como símbolo de progreso y oportunidad sigue vigente en la sociedad colombiana; la situación económica y social actual ha llevado a que muchos vean en la emigración una solución a sus dificultades, y la idea de establecer una relación con un foráneo podría ser vista como una puerta hacia un futuro prometedor.

La comparación entre la realidad de finales de los años 90 y la actualidad es inevitable. Ambos períodos están marcados por desafíos en el orden público, problemas relacionados con el narcotráfico y, sobre todo, un profundo sentimiento de desesperanza que impulsa a muchos a buscar oportunidades fuera del país. Según datos de la Organización Internacional para las Migraciones, OIM, entre 2020 y 2023, más de 1,7 millones de colombianos han emigrado en busca de mejores oportunidades en el exterior.

Este éxodo masivo subraya la falta de confianza en la capacidad del país para ofrecer un futuro próspero y seguro; Este flujo migratorio ha sido constante, con un promedio de 1.200 ciudadanos participando diariamente en busca de mejores oportunidades. Los destinos más comunes incluyen Estados Unidos, España, México y Australia, lugares donde los migrantes esperan encontrar la estabilidad y el progreso que sienten que su país no les puede ofrecer.

Un Bob Harris hoy, se volvería viral en cuestión de horas. Las redes sociales y las plataformas digitales amplificarían el alcance del mensaje, y la respuesta podría ser aún más abrumadora que hace dos décadas. La desesperación y el anhelo de esperanza no han desaparecido; han crecido con todos los acontecimientos de los últimos años.

Colombia merece recuperar la esperanza y volver a ser un país donde sus ciudadanos quieran construir su futuro. No debería ser normal que la única alternativa para miles de personas sea irse, dejando atrás su familia, sus raíces y su identidad en busca de un futuro incierto en el extranjero, incluso con una pareja desconocida. Es urgente que el país ofrezca razones para quedarse, Colombia tiene todo para ser un lugar de progreso, pero necesita liderazgo, visión y compromiso para devolverles a sus ciudadanos la confianza para soñar y prosperar.