ANALISTAS 14/02/2025

Los países también deben tener estrategia

Ricardo Mejía Cano
Gerente de Saladejuntas Consultores

Muchas empresas no tienen estrategia porque el día a día las embarga. Otras elaboran un plan de mejora continua y consideran dicho plan como la estrategia. La junta directiva se concentra en el hoy y sus miembros son incapaces de pensar, en compañía de la gerencia, en los tres o cuatro grandes proyectos que transformarán la empresa en los próximos 3-5 años.

En los países es peor. Los congresistas, que serían como los miembros de la junta directiva de las empresas, se mantienen pensando en las siguientes elecciones y poco les importa el largo plazo. Temas como mejorar la educación o la justicia, cuyos resultados solo se ven 10-15 años después, poco les interesan. Nunca hay debates y menos acuerdos para los grandes proyectos.

El caso actual de la política colombiana es más delicado. El gobierno de Gustavo Petro cada día tiene un escándalo peor al anterior. Los congresistas y los líderes de los partidos políticos, de los gremios, de la academia, de las empresas, sólo hablan de la crisis del día. No sacan tiempo para pensar en el futuro. Y el futuro es lo que uno quiere que sea.

Los problemas de ingresos de los países y de las empresas resultan fundamentalmente por no tener proyectos que los vuelvan competitivos. Equilibrar las cuentas de ingresos y egresos es muy importante. Pero lo que los vuelve competitivos es la calidad, formación y preparación de su gente y de sus instituciones y órganos de gobierno. Un país donde más de 60% de sus jóvenes termina bachillerato con conocimientos mínimos o insuficientes en lectura, matemáticas y ciencias no puede ser competitivo en los tiempos que corren.

Los países, como las empresas, deben tener proyectos que promuevan su transformación, pero se deben concentrar en máximo tres o cuatro proyectos. No es fácil disponer de los recursos económicos, técnicos y humanos requeridos por los grandes proyectos.

Si se estudia cómo los países exitosos han alcanzado su progreso, se destacan cuatro temas: 1. Tener una educación de excelente calidad y cobertura total, 2. Una justicia eficiente, respaldada por unas fuerzas armadas profesionales, garantes de las leyes, de la paz y generadoras de confianza en la población, 3. Una excelente infraestructura y sistemas de comunicación que faciliten y abaraten el intercambio de bienes y servicios, y 4. Promover la iniciativa privada, dando seguridad al sector privado y a la comunidad inversionista.

Los países y las empresas si no tienen proyectos transformadores, metas claras a largo plazo, se quedan estancados. No establecer un camino a seguir, querría decir que cualquier camino es bueno. Lo más probable es que ese país o empresa se quedará estancado.

Los países necesitan planear a largo plazo y definir como impactar positivamente la calidad de vida de las futuras generaciones. Mañana, nuestros jóvenes disfrutarán o sufrirán por lo que hagamos y dejemos de hacer hoy.

Pero para planificar a largo plazo se requieren acuerdos. El Pacto de la Moncloa, donde comunistas, socialistas y la derecha sentaron las bases para la transformación de España, o el pacto de Benidorm, que puso fin a la crisis política que vivía Colombia, son dos buenos ejemplos de la importancia de buscar acuerdos.

No podemos dejar que Colombia se hunda en el odio, la violencia, el pesimismo y la lucha de clases, que es el entorno que este gobierno necesita para poderse perpetuar.

Así como las empresas deben tener un propósito que enganche a sus colaboradores con un ideal, los colombianos necesitamos un propósito que nos llene de ilusión.

Es urgente que los líderes de los partidos políticos colombianos que defienden los valores democráticos, entiendan el momento histórico que vivimos, dejen sus rencillas y vanidades y se sienten a debatir qué país les dejaremos a nuestros nietos. Ellos deben iniciar el proceso y luego invitar a los líderes de los gremios, de la academia y de las empresas a la discusión de cuáles son los cuatro grandes proyectos en que Colombia se concentrará en los próximos 15-20 años. Necesitamos una estrategia para que Colombia sea en el futuro un país competitivo, desarrollado, con equidad y que sus ciudadanos puedan disfrutar de la alegría de vivir en paz.