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Ximena Cadena, subdirectora de Fedesarrollo, explicó las propuestas del centro de pensamiento para modificar la tasa de usura e influir en la inclusión financiera
El centro de estudios económicos Fedesarrollo presentó una serie de recomendaciones para modificar la tasa de usura, el tope que tienen los bancos para cobrar por su dinero prestado.
Al respecto, Ximena Cadena, subdirectora, ofreció más detalles sobre las propuestas, además de ofrecer una lectura sobre este dato a nivel regional.
La tasa de usura en Colombia es 1.5 veces el interés bancario corriente, esto es una medida de las tasas de interés general de la economía. Si multiplicas eso por 1.5 veces es la tasa de usura. La razón de esa tasa de usura es poner un tope a las tasas de interés que pueden cobrar los bancos.
El objetivo loable de esa política es garantizar que no se ejerce un poder excesivo de mercado por parte de los bancos que podrían cobrar tasas de interés muy altas en un ambiente donde hubiera poca competencia bancaria. El problema de esta bien intencionada política es que cuando se fija de una manera restrictiva, como está sucediendo actualmente en Colombia, reduce la capacidad de acceder al crédito de las personas más vulnerables, que son más riesgosas y que por lo tanto requieren una mayor remuneración al riesgo a los bancos.
Esto es muy importante de establecer porque en un país con una alta informalidad, como es el caso colombiano, así como hay informalidad laboral, también hay informalidad financiera. Y también están los gota a gota, que son aquellos prestamistas que cobran unas tasas que pueden llegar a ser desde seis hasta 12 veces más altas que las tasas que se cobran en el sistema financiero formal.
En el estudio que realizamos tratamos de darle experiencia internacional y no es que uno encuentre una relación directa entre la existencia de la tasa de usura y la inclusión financiera. Hay países que no tienen límites a la tasa de usura, como por ejemplo Brasil, y tiene una inclusión financiera súper exitosa.
Y hay países que sí tienen tasa de usura y eso tampoco ha limitado demasiado la inclusión financiera. Pero también hay países que sí tienen restricción a la tasa de usura y han tenido una dificultad para avanzar en inclusión financiera.
Entonces no diría que hay una relación directa como necesaria. La existencia de la tasa de usura en sí misma no es un problema. Creo que lo que hemos encontrado en nuestro estudio es que cuando tienes un techo, y está muy arriba, pues hay margen de maniobra. Pero, si el techo está muy abajo, se restringe necesariamente la oferta y eso empieza a generar problemas de inclusión financiera.
Y eso es lo que vimos en el caso colombiano con un cambio metodológico que se hizo en 2023. Con el cambio se redujo ese techo y al reducirlo se perdieron casi dos millones de clientes del sistema financiero formal que ya no pueden acceder al crédito porque los bancos simplemente no le prestan porque no tienen el incentivo de, por ejemplo en los créditos rurales, visitarlos, ir en moto; las condiciones de seguridad se han dificultado; hacer un estudio del negocio que tiene la persona, que es difícil de estudiar porque es un poquito informal, porque no tiene tanta información. Entonces son cosas que aumentan los riesgos, por un lado, y los costos. Entonces ya no se vuelve rentable para el banco.
Básicamente lo que cambió en la metodología es que ahora se está calculando de una forma diferente la tasa de interés bancario corriente, que es la que afecta la tasa de usura directamente.
La primera es que tienen un peso muchísimo mayor los créditos comerciales, que son los créditos a las empresas; y los créditos grandes, es decir, los créditos a las empresas grandes y de consumo.
Usualmente los consumidores o los empresarios que tienen créditos grandes son clientes que son muy formales, muy bajo riesgo y por lo tanto reciben tasas de interés muy bajas. Entonces, si esos tipos de clientes pesan más en el cálculo de la tasa de interés, pues la tasa de interés necesariamente va a caer.
Otro cambio muy importante fue en el crédito productivo donde hubo dos ajustes. Uno, no hay solamente una tasa de usura general para el crédito productivo, sino que se dividió en cinco categorías diferentes según el monto del crédito y según si es un crédito urbano o rural. Este es un paso en la dirección correcta, y lo aplaudo. Sin embargo, lo que se hizo con la mano se borró con el codo, porque se incluyeron los créditos con recursos de redescuento.
Estos créditos tienen la característica de que son créditos subsidiados que otorga en su mayoría el Banco Agrario y que por lo tanto tienen unas tasas de interés muchísimo más bajas que las tasas de interés del mercado. Entonces, al incluir esos créditos con redescuento, también se bajó sustancialmente la tasa de interés de referencia, en particular de los créditos productivos rurales.
Y una cosa más, que es particular, y es la tasa de interés de usura es retroactiva, es decir, si tú eres un banco, otorgas un crédito a 30% de interés, viene esta regulación y te pone un tope que lo baja al 20%.
Automáticamente el crédito que habías tomado la decisión de dar con 30% de interés se le aplica 20% del tope. Entonces tienes que repreciar todos los créditos y esto tiene un efecto obviamente sobre el balance de los bancos, que pues digamos para ese conjunto de bancos que estaban dedicados a ese segmento ha sido pues bastante crítico.
Yo no abogaría por eliminar la tasa de usura. Creo que es un proceso. La tasa de usura, como decía está por ley. Entonces, habría que presentar un proyecto de ley al Congreso, tramitarlo y bueno, eso tiene unas dificultades. Y como dije al principio, en sí mismo la existencia de la tasa de usura no es un problema.
El problema es cómo calculamos el interés que vamos a usar de referencia y cómo digamos hacemos categorías que nos permitan aplicar diferentes tipos de tope de tasa de interés a diferentes tipos de crédito.
Mis recomendaciones van en la línea de, primero, eliminar la cartera comercial del cálculo de la tasa de interés de bancario para el cálculo de la tasa de usura. Es decir, vamos a mantener la tasa de usura para los créditos de consumo, pero vamos a eliminar del cálculo las tasas de interés de créditos comerciales que tienen otra lógica, otros costos, otro nivel de riesgo.
Una vez dentro del crédito de consumo, yo también sugeriría crear diferentes categorías que pueden variar por el monto del crédito. Así sucede por ejemplo en Perú y en Chile, donde tienen niveles de inclusión financiera mucho más altos y es que tienen topes acorde con el monto del crédito.
Y finalmente la última recomendación es en el caso del crédito rural o del crédito productivo, eliminar de la referencia de la tasa de interés del cálculo los créditos con recursos de redescuento, por lo que te mencioné al principio. Son créditos súper subsidiados con tasas de interés muy bajas, que si los incluimos en el cálculo van a afectar el monto al que se puede pagar la tasa de interés de los créditos de ese sector.
El tema de la retroactividad de la tasa de interés es algo que también es complejo porque al generar caídas fuertes en la tasa de interés de referencia se afectan los créditos que ya se originaron un año o dos años atrás.
En realidad lo que pasa es que los bancos son más conservadores, porque saben que cualquier cambio hacia abajo les va a tocar revisar su decisión de otorgar el crédito.
Entonces es mejor para ellos irse más conservadores y asumir que si baja la tasa pues van a estar cubiertos. Si se pudiera eliminar esa retroactividad también podría ser algo beneficioso. Pero yo lo que diría sobre todo es que está en manos del regulador poder hacer estos cambios metodológicos.
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