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Alza de peajes en 2025
Los peajes deben valer para los usuarios lo justo con el concesionario que mantiene la vía, pero también es una obligación invertir en nuevas tecnologías que beneficien al conductor
Marzo llegó a su final con el tercer incremento del precio en los 152 peajes que administran la Agencia Nacional de Infraestructura y el Instituto Nacional de Vías, todo un sistema de infraestructura que muestra elocuentemente el avance en carreteras, autopistas, puentes y túneles que gozan hoy los usuarios de las vías nacionales. Sería injusto decir que Colombia sigue a la última moda en términos de infraestructura, tal como se afirma sin sustentos.
Colombia se ha modernizado los últimos 20 años gracias al oficio de los constructores del sector productivo, quienes le han apostado a la inversión en vías, a través de las concesiones, modalidad de desarrollo de infraestructuras que se ha impuesto en todo el mundo; es lógico que en un país como Colombia, con climas diversos, agreste topografía y baja institucionalidad en la periferia, carreteras modernas, nuevos aeropuertos, túneles y puentes, sean difíciles de construir y ejecutar, no solo por los altos costos, sino por la burocracia, las licencias y unas comunidades implicadas que se han vuelto una auténtica piedra en el desarrollo del país.
No obstante, el panorama es muy bueno, mejor de lo calificado, solo que con cada mejora aumentan o se destapan otras necesidades como es la seguridad, las comunicaciones y eficiencias que comprometen grandes inversiones. Por ejemplo, las vías deben tener más cámaras de vigilancia, drones de seguridad, mejor reacción de grúas, ambulancias y una notable modernización en el pago de los peajes, en muchos de los cuales ni tarjetas débito o crédito reciben para pagar el costo; hay concesionarios de carreteras que cobran como si fueran negocios informales, no le facilitan los medios de pago a usuarios, al tiempo que mantienen el cobro en efectivo como en otras décadas.
El cambio o las vueltas en el pago de los peajes es una de las causas de los enormes trancones que se hacen en las casetas de peajes más concurridos, especialmente a las entradas de las grandes capitales. El ajuste en el precio de los peajes es razonable y legal, es un compromiso del Estado con los concesionarios, pero hay obligaciones en la modernización.
Ahora que se avecina el puente más largo del año, la Semana Santa, cuando las carreteras se llenan de vehículos, no puede hacer cultura que conductores estresados por estar parados en un trancón en una caseta de peaje, decidan no pagar, tal como ha sucedido en otras ocasiones en algunos puntos específicos. Es una obligación que las autoridades y los concesionarios trabajen en la masificación del prepago de peajes, la digitalización del cobro o explorar otras alternativas tecnológicas asociadas al cobro de la gasolina, los celulares u otros sistemas que funcionan con satisfacción en algunos países.
El reto es facilitarle a los usuarios el pago, evitarle los trancones, mejorar las vías según lo acordado, y lo que no es menor, prever la atención a los incidentes con más grúas, ambulancias y personal de atención en las carreteras. En Colombia hay unos 20 millones de automotores, gran parte de los cuales utilizan las carreteras en concesión, y cada día serán más, de allí a que muchas cosas deben ser traídas a valor presente, por más impopulares que sean, como el cobro de peaje a las motocicletas, que no solo utilizan una vía por la cual un carro ha pagado peaje, sino que contribuyen al trancón y a la misma inseguridad vial al momento de conducir.
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