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Gobierno prepara nueva Ley de Financiamiento
Suenan nuevamente tambores de otra reforma tributaria que busca dinero para el gobierno nacional, esta vez muy en contravía de lo que piensa el Congreso y el estado de la economía
Eficiencia es una palabra clave en economía, más aún, en la gestión empresarial y la economía de mercado. El mantra del verdadero desarrollo económico debe ser buscar eficiencias, definidas como la capacidad de disponer de recursos escasos para conseguir las metas de un gobierno o una empresa. Ser eficiente tiene que ser el principio de una administración, pero tiene una arista: hacer que las empresas sean efectivas, facilitarles su desarrollo y crecimiento es cuestión de los gobiernos, para que en ese ejercicio de éxito en sus labores crezcan, se multipliquen, pero sobre todo, paguen más impuestos.
La mejor manera de recaudar más impuestos, de hacer que las empresas y las personas contribuyan más con el Estado, es permitirles crecer, ser productivas, generar muchos empleos formales y más riqueza. Es un hecho histórico que todos los regímenes comunistas y socialistas caen inevitablemente porque no les permiten a sus empresas y personas naturales progresar.
El exitoso caso de China en su economía de mercado no es otro que dejar que las iniciativas privadas prosperen, apoyadas por los roles y funciones del gobierno. Si el sector productivo logra eficiencias superiores, genera mayores utilidades y más empleos formales, todo el sistema tributario crecerá; más utilidad es más impuestos; si los beneficios y utilidades caen, hay menor recaudo, no hay dinero para contribuir.
Los países con flacos entramados empresariales no progresan y sus gobiernos no lograr hacer inversiones sociales porque no hay una base tributaria robusta. Yerran los ministros de Hacienda cuando no logran que la economía crezca para que las empresas y las personas empleadas formalmente puedan pagar más impuestos; es aquí donde la eficiencia debe leerse al revés, que haya eficiencia en el sector productivo es menester de los gobiernos para que mejore el recaudo.
Si el sustantivo “eficiencia” se vuelve verbo en las empresas, tener la capacidad de producir un resultado o efectos en una gestión, ineludiblemente se traducirá en mejor recaudo ¿Cómo pensar en una nueva reforma tributaria si no han dejado ser más eficientes a las empresas? Hay una indiscutible nube negra aposentada en la economía colombiana, formada por incertidumbre, desconfianza y falta de liderazgo de todos los sectores, que debe desaparecer con el paso de los días y que empiece a verse con claridad el cambio de rumbo en aspectos como la seguridad y la estabilidad tributaria, dos factores claves para poder aprovechar todas las oportunidades que brinda un país como Colombia.
Con la delincuencia campante, la inestabilidad tributaria y un ambiente de permanente confrontación, nada es posible, mucho menos enviar mensajes de confianza inversionista. Las instituciones se erigieron en los países de libre mercado para brindar reglas de juego claras en donde el desarrollo, crecimiento y progreso, sean objetivos de todos; poner más impuestos sin dejar que las empresas sean más eficientes es un contrasentido, y una manera de auto poner obstáculos en pos del crecimiento de todos.
Otra reforma tributaria, basada en que hay que bajar el déficit fiscal, es un suicidio político para el Gobierno Nacional, que ha estado muy alejado del sector productivo porque tiene un modelo económico muy distinto basado en lo público y en dejar la necesaria eficiencia empresarial en el terreno exclusivo de lo privado.
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